Estados Unidos, Costa Rica y Ucrania

Gonzalo R. Gallegos, Encargado de Negocios, a.i. Embajada de EE.UU. en Costa Rica

Desde noviembre pasado, el pueblo de Ucrania ha estado intentando determinar su propio futuro. En el proceso, se han convertido en símbolo de la valentía y el cambio pacífico para el mundo entero. La comunidad internacional se mantiene unida por Ucrania y respeta la soberanía e integridad territorial de Ucrania, así como cede a sus ciudadanos el espacio y apoyo necesarios para ayudarles a decidir cómo se regirá su país y cuáles serán sus opciones.

En noviembre del año pasado, en Kiev, un pequeño grupo se reunió para decirle a su Presidente que querían hacer oír sus voces. Este tomó la decisión política de no firmar un Acuerdo de Asociación con la Unión Europea. Ellos discreparon y se lo dijeron públicamente. Esa protesta pública aumentó a decenas de miles de personas. Sus voces se alzaron para protestar contra algo más que una decisión política. Durante el frío invierno, ciudadanos de todo el país permanecieron unidos en la Maidan pidiendo el fin de la corrupción en su país, mayor participación económica de ciudadanos trabajadores en lugar de misteriosos tratos de negocios secretos, y verdaderas protecciones constitucionales.

Continue reading

La mujer es clave para la paz y la seguridad

Por John Kerry

Kerry SiriaEl Día Internacional de la Mujer es algo más que otro acontecimiento registrado en el calendario. Es una ocasión no solamente para renovar nuestra determinación de hacer del mundo un lugar más pacífico y próspero, sino también para reconocer que un mundo en el que hay más oportunidades para la mujer es un mundo en el que las posibilidades para la paz, la prosperidad y la estabilidad aumentan incluso más.

Lo puedo ver todos los días como Secretario de Estado. Incluso aun cuando sigue el bombardeo feroz de Aleppo por el régimen de Assad, que le muestra al mundo el verdadero fondo del brutal régimen, con cada acto de valor y perseverancia las mujeres de Siria también le muestran al mundo su verdadera naturaleza. Algunas de estas impresionantes mujeres nos hablaron el mes pasado en Montreux.

Sus relatos hablan de la valentía de otras innumerables mujeres sirias. Una mujer de Idlib trabajó con el Ejército Libre de Siria para conseguir que la gente de su pueblo pudiera quedarse en sus viviendas y cultivar su propia tierra. Otra mujer de Aleppo consiguió que se levantaran las restricciones al acceso humanitario al ofrecer alimentos a los soldados del régimen en sus puestos de control. Si eso no es coraje bajo el fuego, entonces no sé lo que será.

No es solamente en Siria que la mujer nos ofrece esperanza para resolver un conflicto. La mujer es vital para nuestras metas compartidas de prosperidad, estabilidad y paz. Eso es cierto tanto cuando se trata de terminar nuestras batallas como para impulsar nuestras economías. El hecho es que la mujer padece la carga más grande en una guerra, pero sus voces rara vez se escucha cuando se negocia la paz.

Eso tiene que cambiar.

Los países que valoran y potencian a la mujer para que participe plenamente en la toma de decisiones son más estables, prósperos y seguros. Lo opuesto también es cierto. Cuando la mujer está excluida de una negociación, la paz que se logra es más frágil. La confianza se erosiona y con frecuencia se ignoran los derechos humanos y la rendición de cuentas.

En demasiados países los tratados son diseñados por combatientes para combatientes. Por ello no debe sorprender que más de la mitad de los acuerdos de paz fracasen en los primeros diez años de su firma. La inclusión de la mujer en el establecimiento de la paz y la prevención de conflictos puede cambiar esa tendencia.

¿Cómo llegamos a ese punto?

Las evidencias recogidas en el mundo han demostrado que es más probable que los conflictos mortíferos se eviten y que la paz se forje de mejor manera y se proteja mejor cuando la mujer se incluye como socia en igualdad de condiciones.

Es por ello que en todo el mundo trabajamos en apoyo de la mujer en las regiones en conflicto, y posteriormente a los conflictos.

En Afganistán defendemos la inclusión y la elección de la mujer en todos los niveles de gobierno. Las mujeres afganas avanzan hoy de una manera inimaginable tan solo hace diez años. Están fundando empresas. Ocupan escaños en el parlamento. Enseñan en las escuelas y trabajan como doctoras y enfermeras. Son el cimiento sobre el que se está construyendo el futuro de Afganistán.

Mientras el pueblo de Birmania trabaja para resolver el conflicto que desde hace décadas asola su país, Estados Unidos apoya la participación de la mujer de un modo significativo en el proceso de paz y en las iniciativas de paz entre las comunidades.

Sabemos que la seguridad de la mujer es esencial para su participación en el establecimiento de la paz. Es por ello que trabajamos para asegurar que la mujer tenga igual acceso a la ayuda y auxilio humanitario, en todo lugar donde estemos trabajando.

Estados Unidos también lidera con el ejemplo. Mi hermana ha trabajado muchos años en las Naciones Unidas, siguiendo las huellas de nuestro padre en el Departamento de Estado muchos años antes que yo lo hiciera. Es una forjadora de sendas, pero no está sola. No es coincidencia que algunos de nuestros principales diplomáticos y negociadores de paz sean mujeres: desde Susan Rice, la asesora de Seguridad Nacional hasta Samantha Power, embajadora de Estados Unidos en las Naciones Unidas; desde la vicesecretaria de Estado Heather Higginbottom, hasta Wendy Sherman, subsecretaria de Estado para Asuntos Políticos. Actualmente todos los cargos de Secretario Adjunto regionales en el Departamento de Estado menos uno son desempeñados por mujeres.

Celebramos sus logros no solamente porque son mujeres, sino porque su labor en todo el mundo permitirá a todas las personas, hombres y mujeres, niños y niñas, tener más seguridad.

La paz no significa ausencia de conflicto. Es la presencia de cada miembro de la sociedad trabajando conjuntamente para fomentar la estabilidad y la prosperidad.

Ningún país puede tener éxito a menos que cada ciudadano esté facultado para contribuir a su futuro. Y ninguna paz puede durar si no se permite que la mujer tenga un papel decisivo. Por ello hoy recordamos los kilómetros que la mujer ha recorrido en el mundo, aunque es mucho más importante comprometerse con los próximos kilómetros que quedan por recorrer.

Reformas en el Sistema Carcelario Costarricense

El artículo la portada de hoy del periódico La Nación comparte observaciones sobre el sistema carcelario costarricense, que se encuentran en el Reporte Anual de Derechos Humanos que elabora el Departamento de Estado de Estados Unidos. Para cualquier persona que siga de cerca este tema en Costa Rica le resultará sorprendente ninguna de las conclusiones del reporte. La Nación y otros medios de comunicación han informado por varios años que el hacinamiento es uFacebook Badge - La Nacion- SMALLn problema importante en Costa Rica, que debería ser abordado como parte de un enfoque holístico en el tema de la reforma carcelaria. En este sentido, Estados Unidos va más allá de la crítica: Estados Unidos trabaja en alianza con el Gobierno de Costa Rica para enfrentar el problema.

En los últimos años, por medio del uso de fondos provenientes de la Iniciativa Centroamericana de Seguridad Regional (CARSI, por sus siglas en inglés) el Gobierno de Estados Unidos ha trabajado con autoridades costarricenses para hallar mecanismos que puedan mejorar las condiciones de las prisiones, desde el mejoramiento ambiente laboral del personal de la prisión hasta garantizar la seguridad y la salud de los privados de libertad y sus visitantes. Y hemos encontrado en el Ministerio de Justicia un aliado capaz y siempre deseoso de laborar.

Los funcionarios de prisiones de todo el país adaptan las buenas prácticas de la administración de cárceles que han aprendido en las capacitaciones en Estados Unidos y con las visitas constantes de Mario Peart, director de la prisión de Nebraska, quien viene a Costa Rica para ofrecer charlas y asesorar a sus colegas costarricenses. Como resultado de la implementación de sus recomendaciones, las prisiones costarricenses son ahora son más limpias y cuentan con mejores protocolos para proteger al personal y mantener seguros a los privados de libertad.

Las inversiones de Estados Unidos en el Ministerio de Justicia reflejan este enfoque. El viernes pasado la embajada donó varios toldos que se utilizarán en el Centro Penitenciario La Reforma para aliviar el hacinamiento y eliminar el uso de covachas durante las horas de visita, con lo que se protege la seguridad de los visitantes y el personal. Las nuevas motocicletas que también se donaron contribuirán con el transporte seguro de peligrosos criminales entre las distintas prisiones. Nuestras inversiones fortalecen también el programa K-9 del ministerio y ayudarán a mantener el contrabando fuera de las prisiones. Un nuevo programa permitirá que los privados de libertad tengan consultas médicas por medio de cámaras web, lo que ahorra dinero y previene visitas innecesarias al hospital.

En cuanto a justicia juvenil, Estados Unidos se concentra en el apoyo de programas que mantienen a jóvenes infractores lejos de criminales más aguerridos e impulsar nuevas formas para reducir la reincidencia.

En el futuro, no será suficiente solo con que el ministerio sea un aliado vital. Es crucial que la Asamblea Legislativa analice con seriedad este asunto. Costa Rica se debe concentrar en la construcción de prisiones y aprobar e implementar el préstamo del BID. Costa Rica debería estudiar cómo administra las detenciones previas al juicio y si utiliza brazaletes electrónicos para aquellos infractores que no representan un riesgo real para la población, lo cual aliviaría el hacinamiento.

La Embajada de Estados Unidos celebra la atención de la prensa en el reporte de Derechos Humanos de este año y estamos seguros que los periodistas darán seguimiento a la forma cómo Costa Rica enfrenta la reforma carcelaria y otros asuntos a los que hace referencia el reporte, incluyendo la violencia doméstica, el turismo sexual de menores y la corrupción.

Después de 13 años, un descanso y buen trabajo policial, se atrapó a El Chapo

El ChapoAl leer las noticias sobre el arresto del jefe del cartel de Sinaloa, Joaquín El Chapo Guzmán, es claro cómo el trabajo de inteligencia y la buena labor policial son fundamentales para desmantelar redes criminales organizadas.

Mientras los comandos élite lideraron la redada que tuvo como resultado el arresto de El Chapo, fue el trabajo policial desarrollado tras bambalinas el que permitió llegar hasta Guzmán, descansando en una cama luego de estar semanas en fuga. Un oficial estadounidense le indicó al Washington Post que el arresto de El Chapo no fue más que una investigación antidrogas básica: el arresto del hijo de uno de los tenientes de Guzmán guiaron a la policía hasta los teléfonos de otras figuras claves. Las escuchas telefónicas llevaron hasta los arrestos de más figuras de Sinaloa y hasta más información que, en última instancia, estrechó el cerco alrededor de El Chapo hasta su arresto el sábado por la mañana.

Este caso prueba lo que Costa Rica sabe: no se requiere un ejército en las calles para combatir el crimen organizado. Escuchas telefónicas legalmente aprobadas y otras técnicas investigativas, en manos de talentosos oficiales de policía y fiscales, son los componentes básicos de cualquier esfuerzo por desmantelar redes criminales.

Al final, el arresto de Guzmán se parece a la investigación de los narco helipuertos encontrados en Costa Rica en el 2013, que inició cuando la nueva Policía de Fronteras de la Fuerza Pública encontró el primero escondido en una finca en la zona norte. Un descubrimiento llevó al otro y en cuestión de semanas la policía realizó importantes arrestos y decomisos.

Al poner este tipo de herramientas en manos de Costa Rica está en el corazón de la asistencia estadounidense a Costa Rica. Desde apoyar el desarrollo de la nueva Policía de Fronteras y el Servicio de Guardacostas hasta mejorar las herramientas y las habilidades de los fiscales para investigar complejos casos de lavado de dinero, Estados Unidos y Costa Rica han desarrollado una alianza estratégica que dan resultados en seguridad ciudadana.

El futuro político de Venezuela lo decidirá el pueblo venezolano

Venezuela

Nos han enviado muchos mensajes en el muro de Facebook preguntándonos la posición de Estados Unidos sobre la situación en Venezuela. Ante todo debemos tener presente que el futuro político de Venezuela lo decidirá el pueblo venezolano. Estados Unidos ha hecho un llamado al gobierno de Venezuela para que atienda las demandas de su pueblo en un diálogo franco, significativo y real. Estados Unidos valora sus fuertes lazos históricos y culturales con el pueblo venezolano y seguirá comprometido para mantener esta relación. Junto a la OEA y nuestros socios en la región, estamos trabajando para instar a la calma y fomentar un verdadero diálogo entre todos los venezolanos. La violencia no debe encontrar espacio en estas conversaciones.

Estrategia Nacional para la Lucha Contra el Tráfico de Vida Silvestre

La Estrategia Nacional de Lucha Contra el Tráfico de Vida Silvestre establece principios rectores y prioridades estratégicas en los esfuerzos que realiza Estados Unidos para detener el comercio ilegal de vida silvestre. Esta estrategia coloca a Estados Unidos en un papel de liderazgo para enfrentar esta grave y urgente amenaza a la conservación y seguridad global.  Reafirma la necesidad de fortalecer la aplicación de leyes y acuerdos internacionales que protegen la vida silvestre, al mismo tiempo que busca reducir la demanda de vida silvestre y productos ilegales. Afirma la determinación de nuestra nación para trabajar en colaboración con los gobiernos, las comunidades locales, las organizaciones no gubernamentales, el sector privado y otros para fortalecer el compromiso de luchar contra el tráfico de vida silvestre.

Continue reading

Venta legal de Marihuana en Colorado y Washington no son indicador de cambio en la política de Estados Unidos

A partir del 1 de enero del 2014, los estados de Colorado y Washington permiten la venta legal de marihuana para uso personal, decisión tomada luego de la aprobación de leyes estatales por parte de los electores en recientes votaciones. Estos estados permiten el uso privado de pequeñas cantidades de droga y ambos estados habían legalizado antes el uso de la marihuana para propósitos medicinales.

Aunque aclamado por algunos como un cambio importante en la política de control de drogas, estas leyes estatales no cambian las políticas federales de control o la voluntad de Estados Unidos para cumplir con sus obligaciones bajo las convenciones de las Naciones Unidas.

Hay cuatro puntos importantes para comprender el enfoque de Estados Unidos en el uso y tráfico de drogas:

  • La interrupción del tráfico y producción de drogas, a la vez que se fortalecen las alianzas internacionales, continúa como un elemento clave de nuestra estrategia de control de drogas. Mientras los esfuerzos policiales inteligentes siempre jugarán un papel preponderante en el combate de la violencia relacionada con las drogas, al final del día el problema de las drogas es un problema de salud pública, no solo un problema de justicia penal.
  • Estados Unidos está dispuesto a discutir y debatir la política contra las drogas. Reconocemos que es importante examinar qué funciona y discutir las tendencias y desafíos que nuestros vecinos enfrentan. Pero, asimismo, no creemos que las redes criminales internacionales vayan a desaparecer con la legalización de las drogas.
  • Estados Unidos sigue creyendo que los enfoques holísticos establecidos en las convenciones de las Naciones Unidas son esenciales para el éxito a largo plazo, incluyendo la reducción de la demanda y el tratamiento, la reducción de suministro de drogas peligrosas y la cooperación internacional para estos fines.
  • La estrategia de control de drogas de Estados Unidos refleja un enfoque pragmático del problema, basado en la evidencia, que rechaza la legalización como “la solución bala de plata” y trata el abuso de drogas como un desafío de salud pública, no como un simple problema de justicia penal.

Por último, pareciera que Costa Rica – o por lo menos los costarricenses – están de acuerdo. Las encuestas han demostrado, de manera consistente, que la gran mayoría de los ticos rechazan la idea de la legalización. La más reciente encuesta de la Universidad de Costa Rica mostró que solo el 15,5 por ciento está en favor de la legalización. Conforme Costa Rica enfrenta redes criminales internacionales, determinadas a usar su territorio para llevar las drogas hacia el norte, hacia Estados Unidos y Europa, y vender la marihuana jamaiquina a los costarricenses, pueden estar seguros que Estados Unidos continúa como un aliado firme para hacerle frente a esta amenaza a su seguridad y salud pública.

Así es como debería funcionar

Rentz at harbordrug evidence

Aunque no estuvo en los grandes titulares esta semana, el decomiso de 460 kilos de cocaína de un barco pesquero el lunes es el ejemplo perfecto de cómo el patrullaje conjunto entre Costa Rica y Estados Unidos puede trabajar.

El operativo que llevó a la incautación es el típico de un patrullaje marítimo conjunto, iniciando con trabajos de inteligencia que dirigieron a las autoridades hasta el barco, el Papatec, en aguas abiertas en las costas panameñas. Un equipo de Guardacostas lideró el operativo de aplicación de la ley, que finalizó con el descubrimiento de drogas ocultas y el arresto de tres costarricenses que estaban a bordo.

Los sospechosos y la evidencia de la droga llegaron a Costa Rica solo tres días después, a bordo del barco de la Fuerza Naval estadounidense USS RENTZ, recibido en el puerto de Caldera por los Guardacostas costarricenses, oficiales judiciales y del cumplimiento de la ley. La oportuna transferencia garantiza que los sospechosos costarricenses serán juzgados con rapidez en una corte costarricense, tal y como lo estipula el acuerdo bilateral marítimo.

¿Cuál fue la diferencia esta vez? Desde meses antes, el RENTZ tenía autorización de la Asamblea Legislativa para atracar en puertos costarricenses luego de realizar decomisos semejantes. En lugar de tener que esperar por días o semanas la aprobación, debate y proceso de votación individual de una solicitud por parte de la Asamblea Legislativa, el operativo  de entrega se coordinó de manera rápida entre autoridades estadounidenses y costarricenses. Este detalle maximiza la eficiencia de nuestros patrullajes conjuntos, garantizan que los sospechosos no estén más tiempo del necesario a bordo de un buque estadounidense y evita la interrupción del trabajo legislativo, que labora en muchos asuntos relevantes antes de salir a su receso de 46 días. Esta es la forma como deberían funcionar los patrullajes conjuntos: con rapidez, eficiencia y eficacia.

Los días por venir determinarán si esta eficacia continuará en el 2014. La Asamblea Legislativa ya tiene en sus manos las solicitudes de aprobación para los barcos estadounidenses que patrullarán en la región a partir del 1 de enero. Si los diputados salen a recesos sin discutir y votar esas solicitudes, la participación de los patrullajes de Estados Unidos se afectarán y ningún sospechoso costarricense que pudiera ser detenido por una embarcación costarricense en aguas abiertas se podrá traer a Costa Rica, hasta que la Asamblea Legislativa regrese después de las elecciones y programe la votación.

La Embajada de Estados Unidos se une al Ministro de Seguridad Pública, Mario Zamora, en su respetuosa solicitud para tener un debate y votación antes del 20 de diciembre.

 

Fondo de Oportunidad: sueños hechos realidad

IMG_2646Cada año la Embajada de Estados Unidos organiza una reunión para los cientos de costarricenses que han participado en programas de intercambio o becas otorgadas por el Gobierno de Estados Unidos.

Esta actividad nos brinda la oportunidad de reconectarnos con estos exbecarios, muchos de los cuales realizan importantes contribuciones a Costa Rica en campos tan diversos como las artes, gobierno, empresas, academia y medios de comunicación.

La actividad de este año fue muy especial porque con ella pudimos informales más sobre el programa Fondo de Oportunidades, que es administrado por la oficina Education USA del Centro Cultural Costarricense Norteamericano y que brinda apoyo financiero a estudiantes sobresalientes con recursos monetarios limitados para que puedan pagar los gastos del proceso de admisión a universidades estadounidenses. Gracias al Fondo de Oportunidad, en el 2013 Costa Rica envió sus primeros dos estudiantes a Estados Unidos.

<iframe width=”560″ height=”315″ src=”//www.youtube-nocookie.com/embed/2RNAXKj1kMc” frameborder=”0″ allowfullscreen></iframe>

Tal y como lo muestra este vídeo, estos talentosos estudiantes planean regresar a Costa Rica y servirle a su país. Y ellos quieren que más costarricenses tengan la oportunidad que ellos tuvieron. La embajada está tratando de convertir sus sueños en realidad. En esta reunión especial se realizaron rifas de obsequios donados por exbecarios y compañías para recaudar fondos y apoyar más becas del Fondo de Oportunidades, y también se vendieron obras de arte donadas por exbecarios que ayudaron a recaudar alrededor de 3,000 dolares, dinero que se entregó de inmediato a la oficina Education USA. Todavía hay algunas obras de arte a la venta, que se pueden apreciar en el Centro Cultural Costarricense Norteamericano, sede San Pedro.

Cuando el Presidente Obama presentó en el 2011 una iniciativa para impulsar estudios en el extranjero en el continente americano, puso énfasis en la importancia de la relación existente entre las oportunidades educativas y la prosperidad regional. Con la promoción del Fondo de Oportunidades, la sede diplomática espera estimular las alianzas público/privadas para que la esperanza de tener un futuro más brillante para todos se convierta en realidad.

 

Kerry: La era de la Doctrina Monroe terminó

Kerry

18 de noviembre de 2013

Secretario de Estado John Kerry sobre la política de Estados Unidos en el Hemisferio Occidental

18 de noviembre de 2013

Organización de los Estados Americanos

Washington, D.C.

 

SECRETARIO KERRY: Señor Secretario General, muchas, muchísimas gracias. Gracias por una maravillosa bienvenida en este absolutamente bello, delicioso, seductor día de otoño, tan bonito como es, rápidamente nos hará preguntarnos porqué estamos aquí trabajando hoy. Es un privilegio estar aquí. Deseo agradecer al Dialogo Interamericano. Gracias, Michael Shifter, y gracias, embajadora Deborah-Mae Lovell por su invitación a acudir aquí. Deseo agradecer a la Organización de los Estados Americanos que me haya invitado a hablar aquí esta mañana. Es siempre maravilloso estar en este destacado, bello e histórico edificio.

Hace unos minutos, estábamos abajo en el atrio y el secretario general Insulza me llevó a ver el árbol de la paz que el presidente Taft plantó hace más de 100 años. Es un árbol admirable y es testimonio de las profundas raíces de la OEA, la entidad multilateral por excelencia en las Américas que tiene orígenes que evidentemente datan de antes de que se plantara el árbol de la paz. El – tenía la tentación de contar una historia sobre William Howard Taft que – y una famosa presentación que hizo – pero les voy a librar de esa historia particular – (risas) – aunque es muy divertida y en algún momento valdrá la pena que la comparta con ustedes. Es un placer estar en la compañía de la exrepresentante de Comercio Carla Hills. Estupendo estar aquí contigo. Y estoy particularmente orgulloso de estar aquí con nuestra secretaria adjunta Roberta Jacobson, que hace un trabajo extraordinario en lo que se refiere al Hemisferio Occidental y ha venido, justo acaba de llegar de China donde ha participado en un diálogo en China sobre el Hemisferio Occidental y América Latina en particular.

Desde que soy Secretario de Estado, he tenido el privilegio de hablar en algunas salas muy bellas, como esta, en alrededor de 30 países en todo el mundo, pero no les puedo decir lo agradable que es hablar en una que está a dos minutos en auto en lugar de 12 horas en un avión. Se nota la diferencia.

El hecho es que este es un momento muy importante para todos los estados en las Américas. Hace cincuenta años, el presidente Kennedy habló sobre la promesa del Hemisferio Occidental, el que sería, tristemente, su último discurso sobre política exterior. El presidente Kennedy expresó su esperanza de un hemisferio de naciones, cada una segura con su propia independencia, dedicada a la libertad de sus ciudadanos. Si pudiera vernos hoy aquí. En el medio siglo transcurrido desde que él hablara, más y más países se han acercado más y más a realizar su visión y todas nuestras esperanzas.

Cuando la gente se refiere al Hemisferio Occidental, suele mencionar las transformaciones que se han producido, pero la verdad es que una de las mayores transformaciones ha ocurrido aquí en Estados Unidos de América. En los primeros días de nuestra propia república, Estados Unidos tomó una decisión respecto a su relación con América Latina. El presidente James Monroe, que también fué secretario de Estado, declaró que Estados Unidos unilateralmente actuaría de hecho como el protector de la región. La doctrina que lleva su nombre reforzó nuestra autoridad a intervenir y oponer la influencia de las potencias europeas en América Latina. Y durante toda la historia de nuestro país, sucesivos presidentes han reforzado esta doctrina y tomado decisiones similares.

Hoy, sin embargo, hemos tomado una decisión distinta. La era de la Doctrina Monroe terminó. (Aplausos). La relación – eso vale la pena aplaudirlo. No es malo. (Aplausos). La relación que pretendemos y para la que hemos trabajado arduamente en forjar no es una en la que Estados Unidos declare cómo y cuándo intervenir en los asuntos de otros estados de las Américas. Se trata de que todos nuestros países se vean unos a otros como iguales, compartiendo responsabilidades, cooperando en materia de seguridad, y adhiriendo no a la doctrina, sino a las decisiones que tomamos como socios para impulsar los valores e intereses que compartimos.

Como dice un viejo proverbio, La unión hace la fuerza. La unión – en la unidad hay fortaleza. Por medio de nuestro compromiso compartido en democracia, presentamos colectivamente un ejemplo vibrante ante el mundo de que la diversidad es fortaleza, de que la inclusión funciona, que la justicia puede rechazar a la impunidad y que los derechos de los individuos pueden protegerse contra el alcance desmesurado y abusivo del gobierno. También probamos que la paz es posible. No se necesita fuerza para tener fuerza. La visión que compartimos para nuestros países, de hecho, está a nuestro alcance, pero debemos plantearnos a nosotros mismos algunas cuestiones difíciles e importantes para poder asegurar nuestros objetivos.

Lo primero y ante todo, ¿fomentaremos y protegeremos juntos la democracia, la seguridad y la paz que todos los pueblos de las Américas se merecen? Segundo, ¿aprovecharemos la oportunidad para hacer avanzar la prosperidad en todo el Hemisferio Occidental y educar a los jóvenes que serán los motores de las economías del futuro? Y tercero, ¿cumpliremos juntos con una responsabilidad que exige más fuerza, y por tanto mas unidad que nunca antes, y nos haremos cargo eficazmente de la amenaza que supone el cambio climático?

Ahora, la respuesta a estas preguntas determinará si de hecho podemos o no llegar a ser el hemisferio de naciones que el presidente Kennedy tenía en mente, cada país existiendo lado a lado con el otro, con confianza, fuertes, e independientes y libres. La primera pregunta en realidad la responde la amplia protección a los valores democráticos que se han convertido en la regla y no en la excepción en el Hemisferio Occidental. En pocas décadas, la representatividad democrática, en su mayor parte ha desplazado a la represión de las dictaduras. Sin embargo, el verdadero desafío del siglo XXI en las Américas es la manera en la que utilizaremos nuestros gobiernos democráticos para hacer cierto el desarrollo, superar la pobreza y mejorar la inclusión social.

El verano pasado viajé a Brasilia, y cuando salía de mi reunión con el ministro de Relaciones Exteriores, me encontré con un grupo de manifestantes. Vamos a ver, no hablo portugués, mi esposa si, yo no, pero entendí las palabras de cuatro letras que gritaban porque las decían en inglés. (Risas), Y aunque a veces ello puede alterarlo a uno, el momento en realidad era la imagen de una democracia sana.

Y hoy día, son nuestros valores democráticos los que nos han capacitan para confrontar desafíos como las comprensibles preocupaciones sobre los informes de vigilancia, preocupaciones que nos plantean a todos cómo superarlas y crear cimientos más fuertes para un futuro basado en nuestros valores y creencias comunes de democracia.

Las democracias con éxito dependen de que todos los ciudadanos tengan una voz y del respeto a tales voces, y de que todos los gobiernos tengan el valor y la capacidad de escuchar estas voces. Podemos estar inmensamente orgullosos, considero, de la trayectoria democrática de este hemisferio y de las instituciones que hemos construido para rendir cuentas ante nosotros y ante el futuro. Esta es la diferencia, y cumplir con la Carta de la OEA.

También expresar nuestra preocupación cuando las instituciones democráticas se debilitan, como hemos visto en Venezuela recientemente. En marzo de este año Estados Unidos se unió a muchos de los que están aquí en esta misma sala, de hecho, para afirmar la independencia y el mandato de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos.

También estamos unidos al apoyar las misiones de observación electoral de la OEA en el hemisferio, incluyendo la que tendrá lugar en Honduras la semana próxima. Todos aquí tenemos una oportunidad para ayudar a asegurar a que esa elección sea transparente, inclusiva, pacífica y justa, y que el proceso sea uno en el que el pueblo hondureño pueda de hecho confiar para expresar su voluntad. Nosotros, todos nosotros, debemos hacer todo lo que podamos para apoyar el esfuerzo de la OEA para proporcionar asistencia y observar las elecciones con imparcialidad. No hay mejor expresión de nuestra fortaleza y unidad que continuar ese esfuerzo.

También sabemos bien que el ingrediente crítico de una democracia exitosa es la manera en que proporcionamos seguridad en nuestros países para todos nuestros ciudadanos. Calles seguras, vecindarios seguros, comunidades seguras, en verdad dependen de mantener el estado de derecho.

En junio fui a Guatemala y me reuní con su fiscal general Paz y Paz, que ha hecho extraordinarios progresos para combatir la corrupción y el crimen organizado, proteger a la mujer de la violencia, y llevar ante la justicia las violaciones de derechos humanos.

En agosto viajé a Bogotá y vi una destacable demostración del sacrificio y progreso de Colombia en la lucha contra las drogas ilegales y la violencia, una lucha que en realidad ha hecho posible que el valeroso esfuerzo del presidente Santos haya logrado una paz sostenible y justa.

Creo que es innegable la unidad de propósito que tenemos. Paso a paso, hacer nuestras democracias más fuertes y que nuestros pueblos tengan mayor seguridad – en Guatemala, en Colombia, y en todas las Américas. Y en su mayor parte, creo que estarán de acuerdo conmigo en que el Hemisferio Occidental está unificado en su compromiso para lograr democracias exitosas de la manera que he descrito.

Aunque hay una excepción, claro, que continúa: Cuba. Desde que el presidente Obama asumió el cargo, su administración ha comenzado a buscar un nuevo comienzo con Cuba. Como él mismo dijera la semana pasada, en lo que se refiere a nuestra relación con Cuba, debemos ser creativos, tenemos que pensar bien, y tenemos que continuar actualizando nuestras políticas.

Nuestros gobiernos están encontrando algunos intereses comunes en estos momentos y algo de cooperación. Todos los años, cientos de miles de estadounidenses visitan La Habana, y cientos de miles de dólares en comercio y remesas circulan desde Estados Unidos a Cuba. Estamos comprometidos a este intercambio humanitario, y en Estados Unidos creemos que nuestro pueblo es de hecho nuestro mejor embajador. Es embajador de nuestros ideales, nuestros valores, nuestras creencias.

Y aunque también acogemos gratament algunos de los cambios que se producen en Cuba, que permiten a más cubanos viajar libremente y trabajar por sí mismos, estos cambios no deben en ningún aspecto cegarnos a la autoritaria realidad que es la vida para los cubanos comunes. En un hemisferio en que los ciudadanos en todas partes tienen derecho a elegir a sus dirigentes, los cubanos son los únicos que no lo tienen. En un hemisferio en que la gente puede criticar a sus dirigentes sin miedo al arresto o a la violencia, los cubanos todavía no pueden hacerlo. Y si no hay más cambios pronto, está claro que el siglo XXI continuará desafortunadamente dejando al pueblo cubano rezagado.

Deseamos que llegue el día, y esperamos que llegue pronto, en que el gobierno cubano acoja una agenda más amplia de reforma política que permita a su pueblo determinar libremente su propio futuro. En hemisferio en su totalidad, todos nosotros, compartimos el interés en asegurar que los cubanos disfruten de los derechos protegidos por nuestra Carta Democrática Interamericana, y esperamos estar unidos en esta aspiración. Dado a que en todos los países, incluyendo Estados Unidos, cada día que no hacemos presión por sacar adelante las libertades personales y el gobierno representativo, nos arriesgamos a retroceder, y ninguno de nosotros puede aceptar esto.

Incluso al celebrar los valores democráticos que se han extendido por América Latina, debemos reconocer también que estos valores enfrentan desafíos. Después de todo, las elecciones en su momento oportuno poco importan si no son verdaderamente libres y justas y si en ellas no participan todos los partidos políticos compitiendo al mismo nivel. Una separación de poderes sirve de poco si las instituciones independientes no pueden hacer que los poderosos rindan cuentas. Y las leyes que garantizan la libertad de prensa, la libertad de expresión, y la libertad religiosa tienen pocas consecuencias si no se la hacen cumplir. La democracia no es un destino final; es un viaje sin fin, y cada día todos nosotros debemos renovar nuestra decisión de hacerla efectivamente avanzar. Y no somos menos inmunes a tal realidad aquí en Estados Unidos que en ninguna otra parte, de hecho, recientemente, quizá seamos incluso más susceptibles a ello.

También tenemos que tomar decisiones importantes —todos nosotros— acerca de cómo generar una prosperidad económica compartida, es decir la prosperidad a la que todos aspiramos. Para empezar, las oportunidades educativas, sobre todo, deben ser una prioridad. Es sólo a través de la educación de alta calidad, accesible para todos, que nuestra población laboral, la población laboral del hemisferio, estará preparada para los puestos de trabajo del futuro. La educación, como todos ya sabemos, abre también otras puertas. Como dijo el ex senador J. William Fulbright: “Tener personas que entienden tus ideas implica mayor seguridad que tener otro submarino”. Esa idea apuntala los intercambios Fulbright, del Departamento de Estado, al igual que la iniciativa del presidente Obama: la Fuerza de 100.000 en las Américas, cuyo objetivo es aumentar el intercambio de estudiantes en ambas direcciones aquí en el hemisferio occidental.

Pero amigos, la educación, como ya sabemos, es solamente el primer paso. También tenemos que trabajar con empeño y crear puestos de trabajo y oportunidades económicas para los jóvenes, para el día después de su graduación. Como dijo el Secretario General en sus declaraciones de apertura, nuestro hemisferio ya es un mercado próspero en el que participan casi 1.000 millones de personas. Durante la última década, las economías de América Latina y el Caribe crecieron cuatro por ciento al año. Estados Unidos está orgulloso de desempeñar un papel en ese crecimiento. Apenas la semana pasada, anunciamos la dotación de más de 98 millones de dólares en financiamiento privado para 4.000 pequeñas y medianas empresas de todo el hemisferio, con el fin de fomentar ese dinamismo, crearlo y mantenerlo en movimiento.

El tipo de crecimiento que la región ha tenido —impulsado por políticas económicas racionales, programas sociales innovadores y un aumento de comercio e inversiones internacionales— ha mejorado drásticamente la vida de todos nuestros ciudadanos. Sólo en la última década, a medida que el comercio entre Estados Unidos y América Latina se ha incrementado—casi se triplicó— más de 73 millones de personas, como ya mencionó el Secretario General, lograron salir de la pobreza. Párense a pensar un poco. Esa cifra representa una población más grande que las de Canadá y Argentina juntas. Es una historia extraordinaria, y es una historia de éxito. Es una historia de políticas que funcionan y que se tiene que cultivar, no abandonar. Imagínense lo que sería posible si seguimos fomentando el comercio y las inversiones en el futuro de nuestros hijos.

Durante la época en que fui senador, estuve muy orgulloso y satisfecho de votar a favor de la ratificación de los acuerdos de promoción comercial tanto de Colombia como de Panamá, los cuales el presidente Obama promulgó. Hemos visto el crecimiento que han hecho posible estos acuerdos. Durante el primer año del tratado de libre comercio Estados Unidos-Colombia, cerca de 800 empresas colombianas de todos los tamaños entraron en el mercado de Estados Unidos por primera vez. Estos nuevos exportadores vendieron sus productos y servicios en más de 20 estados de Estados Unidos. Hoy mismo, el vicepresidente Biden viaja a Panamá para visitar el proyecto de ampliación del canal que seguirá generando más comercio en toda la región.

Bajo el liderazgo del presidente Obama, también hemos contribuido a ampliar la participación de la región en la Asociación Transpacífica, para que además de Chile y Perú incluya también a Canadá y México. Hemos redoblado nuestro compromiso con el TLCAN (NAFTA), el tratado más importante en lo que se refiere a lograr la prosperidad compartida en el hemisferio, a favor del cual también voté en momentos en los que creo que la gente se acuerda que fueron muy polémicos y muy difíciles. Pero todos sabemos que no podemos depender solamente de esos acuerdos comerciales. Eso no es suficiente. Sabemos que podemos hacer más. Y si lo hacemos, el hemisferio occidental seguirá siendo líder en los mercados mundiales por muchas décadas.

Una de las oportunidades que encaramos y que acabo de mencionar hace un momento entre todas estas oportunidades, una de esas oportunidades es el mercado de 6.000 billones de dólares y que tiene 4.000 millones de usuarios. Me refiero al nuevo mercado de la energía: el mercado más grande en la historia humana, el mercado que creó esa riqueza extraordinaria en la década de 1990 en que, en América, en Estados Unidos, cada quinta parte de los trabajadores estadounidenses que percibían ingresos, desde los que estaban abajo hasta los que estaban más arriba, todos vieron aumentos en sus ingresos. Y todos sabemos que fue un momento en que logramos cerrar el presupuesto durante tres años consecutivos. Fue una época de extraordinario crecimiento.

El mercado que impulsó ese crecimiento fue un mercado de 1.000 billones de dólares integrado por 1.000 millones de usuarios, a saber: el mercado de la computadora de alta tecnología, la computadora personal. Fue el mercado de la tecnología. Pues el mercado de la energía es seis veces mayor que ese mercado. Y los 4.000 millones de usuarios actuales se convertirán en 6.000 millones, y en última instancia en 9.000 millones entre hoy y el año 2050. Esto nos ayudará a responder a la tercera y última cuestión que mencioné: si vamos dejarles a nuestros hijos y nietos un planeta que esté sano, limpio y sostenible. En realidad, no se trata tanto de una cuestión sino más bien de un reto apremiante, el reto de una generación entera, tal vez el reto de un siglo, tal vez incluso el desafío de la vida misma en el planeta si uno entiende todo lo que la ciencia nos dice actualmente.

Hace más de dos décadas, visité Brasil en el marco de una delegación de Estados Unidos que se dirigía a la Cumbre de Río. Fue la primera vez que la comunidad mundial se reunía para tratar de hacer frente al cambio climático. También fue el viaje en el que conocí a una increíble mujer que hablaba portugués y que se llamada Teresa, que tres años más tarde se convertiría en mi esposa. Así que me gusta Río. Es un buen lugar. (Risas).

Pero Teresa y yo todavía hablamos de una joven de 12 años llamada Severn Suzuki, procedente de Vancouver, que se subió al escenario en esa cumbre con el fin de, como explicó, y cito textualmente: “luchar por su futuro”. Veintiún años después, aún me acuerdo de lo que dijo sobre el cambio climático, de la siguiente manera: “Soy sólo una niña”, dijo, “pero sin embargo, sé que todos estamos juntos en esto y debemos actuar como un único mundo tras un único objetivo”. Severn sabía algo que mucha gente hoy en día tienen que entender, algo que todavía falta en el debate político de nuestro país, y como dice el refrán que cité hace un momento: la unión hace la fuerza. Necesitamos eso ahora más que nunca con respecto a este desafío del cambio climático. Décadas más tarde, tenemos mucho que aprender de esa joven.

Las Américas se han convertido en el nuevo centro de nuestro mapa de energía mundial. Nuestro hemisferio suministra actualmente una cuarta parte del petróleo crudo del mundo y casi una cuarta parte del carbón. Aportamos más de un tercio de la electricidad mundial. Eso significa que tenemos la capacidad y la enorme responsabilidad de influir en la manera en que el mundo entero se alimenta de la energía. Para ello, será necesario que cada uno de nuestros países tome decisiones muy fundamentales en cuanto a sus políticas. Tenemos que adoptar el futuro de la energía por encima de la energía del pasado.

Y soy muy consciente —he pasado por estas batallas en el Senado de Estados Unidos— sé lo difícil que es. Sé cuántas industrias distintas y cuántos intereses poderosos quieren retroceder. Pero nosotros, el pueblo, todos nosotros tenemos la responsabilidad de plantarnos firme en contra de ellos. El cambio climático es un fenómeno real. Está sucediendo. Y si no tomamos medidas significativas en calidad de socios, continuará amenazando no sólo a nuestro entorno natural y a nuestras comunidades, sino también, como bien saben nuestros amigos del Caribe y de otros países insulares, amenazará posiblemente nuestro modo de vida, y sin duda el de ellos.

El reto del cambio climático nos va a costar mucho más por su impacto negativo que por las inversiones que tenemos que hacer hoy en día con el fin de hacer frente al desafío. Todos los modelos económicos lo demuestran, y sin embargo no nos atrevemos. Nuestras economías aún no incluyen los costes económicos de no hacer nada o de hacer muy poco. Los efectos devastadores que las sequías pueden tener en las cosechas de los agricultores; el elevado precio que supone la reconstrucción de las comunidades después de cada catástrofe, después de cada huracán o tormenta tropical que las destroza y deja un rastro de destrucción a su paso; el extraordinario coste de incendios que no quemaban con tanta ferocidad y tanta frecuencia con que lo hacen hoy debido al aumento de la sequía; los crecientes indicios de la pérdida de agua de la cordillera del Himalaya a medida que se derriten los glaciares y, por tanto, la medida en que los grandes ríos de China y otros países por un lado, y de la India por otro, se ven amenazados y miles de millones de personas ven su alimentación y seguridad alimentaria afectadas.

Estos son verdaderos desafíos, y no están en el futuro. Los estamos viendo ahora. Por todos estos motivos, la lucha contra el cambio climático es una prioridad urgente para el presidente Obama y para mí, y sabemos que somos uno de los mayores contribuyentes al problema. Alrededor de 20 países contribuyen más del 90 por ciento del problema. Por ese motivo, el presidente Obama dio a conocer un nuevo Plan de Acción Climática para elaborar políticas internas más decididas que nunca sobre el cambio climático. La buena noticia es que el plan que ha elaborado el Presidente está diseñado para poder llevarse a la práctica por decreto administrativo, para no tener que esperar a que el Congreso actúe.

Muchos otros países del hemisferio occidental también están tomando medidas decisivas para poner de su parte. Estoy orgulloso de decir que, como parte de la Alianza de Energía y Clima de las Américas, Estados Unidos ha colaborado con más de dos docenas de países, América Latina y el Caribe con el fin de apoyar programas eficaces que hagan frente a la realidad de esta grave amenaza. Pero, amigos, si aprovechamos [el momento] no se trata una amenaza para la que no existe una solución. De hecho, tenemos una solución, hay varias, pero no tomamos la decisión política a causa de las fuerzas que nos quieren hacer retroceder.

Sabemos cuáles son las alternativas. Sabemos las ventaja que aportan los enormes avances que se están produciendo en materia de energía limpia. Y si compartimos conocimientos y desplegamos nuevas tecnologías en toda la región, si conectamos las redes eléctricas en todo el continente americano, podremos entonces compartir y vender energía entre nosotros en distintos momentos y de distintas maneras en un mercado más dinámico. Si aprovechamos la energía eólica en México y la energía de biomasa en Brasil, el sol en Chile y en Perú, el gas natural en Estados Unidos y Argentina, entonces los enormes beneficios para las economías locales, la salud pública, y por supuesto la mitigación del cambio climático, podrían llegar a todos los rincones de las Américas, y más allá.

De esto trata realmente una nueva asociación interamericana. El novelista brasileño Paulo Coelho, uno de los autores más leídos del mundo, escribió: “Cuando menos nos lo esperamos, la vida nos plantea un reto para poner a prueba nuestro coraje y nuestra voluntad de cambio”. Así que la pregunta que nos debemos plantear todos es la siguiente: ¿Tendremos el valor de tomar decisiones difíciles y la voluntad de cambiar? En cincuenta años, en el centenario de la llamada del presidente Kennedy a la región, ¿se convertirá en realidad el hemisferio de países con el que soñaba?

Hace muchos años, Estados Unidos dictó una política que definió al hemisferio por muchos años después. Esa época ha quedado atrás. Hoy, tenemos que ir más allá. Todo lo se ha dicho hoy: el futuro de nuestras democracias, la fortaleza de nuestras democracias, el desarrollo de esas democracias, la inclusión de todas nuestros pueblos en un sistema que tenga rendición de cuentas y sin impunidad de las deserciones, nuestra prosperidad compartida y todo lo que nos aporta, la educación de nuestros hijos, el futuro de nuestro planeta, nuestra respuesta al cambio climático, todo ello no depende del próximo gobierno ni de la próxima generación. Todo ello depende de nosotros.

Y la pregunta es la siguiente: ¿vamos a trabajar como socios en pie de igualdad con el fin de alcanzar nuestros objetivos? Si es así, exigirá coraje y la voluntad de cambiar. Pero, sobre todo, exigirá un nivel más alto y más profundo de cooperación entre nosotros, todos juntos, como socios en pie de igualdad en este hemisferio. De esa manera haremos una diferencia, y de esa manera estaremos a la altura de nuestras responsabilidades.

Muchas gracias. (Aplausos).